Carta del autor / Author’s letter

Empecé en esta apasionante afición hacia el año 2000. Para entonces mis conocimientos sobre acuarios eran prácticamente nulos. Solo sabía que algo en ellos me llamaba la atención. Sus peces nadando, los cachivaches que lo hacía funcionar todo, los acuarios imposibles, enormes, cada vez de dimensiones más y más grandes. Pero no fue hasta que puede ver por primera vez un acuario marino de arrecife que supe que aquello significaría algo más que una simple afición. Aún recuerdo la primera vez que observé aquel pez payaso nadar de aquella forma tan peculiar. Musculado y acompasado al ritmo de un oleaje superficial que hacía mover todos los corales a la vez. De un lado a otro. Debo confesar que aquella imagen me enamoró, y a pesar que han pasado muchos años y decenas de distintos proyectos desde entonces, sigo prendado de aquel movimiento, de aquella vida coloreada, de sus técnicas, de sus éxitos, y por desgracia, también de sus fracasos.

El primer pez que adquirí, como no podía ser de otra manera, fue un Amphiprion Ocellaris. Un Nemo, como he oído decir de forma cariñosa a tanta gente. Después de él, muchos han sido los que me han acompañado durante todos estos años. Peces de todas las especies, corales de todo tipo, gambas, estrellas, tridacnas,… todo un mundo variado de vida marina de lo más vistosa. Pero de todos ellos, fue aquel primer amigo payaso,  alguien especial. Estuvo conmigo durante quince años, hasta que hace un par de años, en el verano, me dejó. Sin duda ha sido el pez que más tiempo ha estado a mi lado. El más longevo. Resistente y persitente. Un superviviente de lo más tenaz. Le estoy agradecido por todos los momentos que he podido deleitarme con él. Por lo que he podido aprender a su lado. Por lo que ha aguantado. Pero si hay algo que pueda pesar en mi consciencia, algo inevitable que me plantee, es preguntarme si él también diría lo mismo si pudiera haber opinado sobre ello. Y eso hace que te plantees cosas. Que pienses en todo esto con cierto grado de concienciación, tan necesario creo ahora. Esto es mucho más que una afición, no por lo bonita que es, no por lo impresionante y lo deslumbrante, sino porque tenemos en nuestras manos la vida de unos seres que dependen solo de nosotros.

Con estos artículos no pretendo engatusar a nadie. Tengo por seguro que si ya estáis leyendo esto, es que estáis tan prendados como yo de este mundo acuático. El único objetivo de esta publicación no es otra que compartir conocimiento sobre la acuariofilia marina. Y algo que todavía es más importante que eso, el respeto a esta afición. En nuestras manos, nuestros deseos y nuestras frustraciones, no hay otro cosa más importante que la vida de nuestros habitantes marinos. Por la dignidad de sus pequeñas vidas, y por nuestros bolsillos como segunda prioridad, este conocimiento transmitido, así como las inquietudes que intentaré despertar en las siguientes líneas, tienen como principal objetivo salvaguardar ambas.

Espero que disfrutéis tanto como lo hago yo.

Frank G.

Clownfish_(Amphiprion_ocellaris)

I started in this exciting hobby towards the year 2000. By then my knowledge about aquariums was practically nil. I only knew that something in them caught my attention. Their fish swimming, the odds and ends that made everything work, the impossible, huge aquariums, each time bigger and bigger. But it was not until I was able to see a reef marine aquarium for the first time that I knew it would mean more than a simple hobby. I still remember the first time I observed that clownfish swimming in that peculiar way. Muscled and measured to the rhythm of a shallow surf that made all the corals move at the same time. From side to side. I must confess that that image fell in love with me, and despite the fact that many years and dozens of different projects have passed since then, I am still fond of that movement, that colored life, its techniques, its successes, and unfortunately, also of its failures .

The first fish I acquired, how could it be otherwise, was an Amphiprion Ocellaris. A Nemo, as I have heard so many people say so affectionately. After him, many have been those who have accompanied me during all these years. Fish of all species, corals of all kinds, prawns, stars, tridacnas, … a whole world of varied marine life of the most colorful. But of all of them, it was that first clown friend, someone special. He was with me for fifteen years, until a couple of years ago, in the summer, he left me. Without a doubt it has been the fish that has been by my side the longest. The longest. Resistant and persistent. A survivor of the most tenacious. I am grateful for all the moments that I have been able to delight with him. For what I could learn by his side. For what he has endured. But if there is something that can weigh on my conscience, something inevitable that poses to me, is to ask myself if he would also say the same thing if he could have thought about it. And that makes you think about things. That you think about all this with a certain degree of awareness, so necessary I believe now. This is much more than a hobby, not because of how beautiful it is, not because of the impressive and dazzling, but because we have in our hands the lives of beings who depend only on us.

With these articles I do not pretend to cajole anyone. I am sure that if you are already reading this, you are as much in love as I am with this aquatic world. The only objective of this publication is to share knowledge about marine aquariums. And something that is still more important than that, respect for this hobby. In our hands, our desires and our frustrations, there is nothing more important than the life of our marine inhabitants. For the dignity of their small lives, and for our pockets as a second priority, this transmitted knowledge, as well as the concerns that I will try to awaken in the following lines, have as main objective to safeguard both.

I hope you enjoy it as much as I do.

Frank G.

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